Lunes relajado.
Un d铆a, mientras tomaba dictado, not贸 que su jefe ten铆a la bragueta abierta. Termin贸 el dictado y se dispuso a salir de la oficina cuando, antes de cerrar la puerta, dijo: “Por cierto, se帽or, la puerta de su cuartel est谩 abierta.
“El hombre no entendi贸 el comentario; no obstante, al poco rato se dio cuenta de que el cierre de sus pantalones estaba abajo. Al hombre le hizo gracia la manera en la que su secretaria se hab铆a referido al peque帽o incidente y decidi贸 aprovechar la oportunidad para coquetear un poco, por lo que la llam贸 a su oficina:

“D铆game, se帽orita, cuando vio que la puerta de mi cuartel estaba abierta, 驴por casualidad no vio tambi茅n a un soldado en posici贸n de firme?
OH, no, se帽or! Lo 煤nico que vi. fue un veterano de guerra sin fuerzas echado entre dos viejas mochilas de campa帽a.
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